Resulta que el mall de Montehiedra, hay un señor mayor que se disfraza de payaso y vende globos con forma de animales. Un día mamá empezó a cantarle a Kyla la canción del payaso plin plin (el que se pinchó la nariz!) y entonces, cada vez que vamos al mall, ella quiere ver al payaso.
Al principio, lo miraba de lejos y cuando nos ibamos, se quedaba 15 minutos diciendole “chau, payaso”. Después fue tomando confianza y se acercaba a saludarlo y darle un abrazo. Más adelante, empezó a comprarle los globol y usarlos de bijouteria (colgante de cuello, cartera de dama…) y finalmente hoy, decidió subirse a los brazos del payaso y retratarse con él.
Cuando volvieron a casa con papá, me contó que había visto al payaso plin plin! Buenísimo! (Miren la cara de “misión cumplida!”).
